Chile retoma la tranquilidad luego de la serie de sismos

Entre decenas de temblores, uno cada seis minutos según los expertos, los habitantes del norte de Chile tratan de normalizar sus vidas, tras el terremoto de magnitud 8,2 y una ríplica de 7,6 grados en la escala de Richter que activaron las alertas de tsunami y obligaron a emprender evacuaciones masivas.

El primer movimiento fuerte dejó un saldo de seis muertos.

Las autoridades señalaron que en las regiones más afectadas se repuso casi la totalidad del servicio elíctrico y del agua potable, así como el transporte y la función pública.

El Gobierno, en tanto, advirtió que perseguirá legalmente a los especuladores, tras denunciarse que comerciantes de Alto Hospicio e Iquique, principalmente, están cobrando precios abusivos por los productos de primera necesidad, como pan, agua envasada y combustibles, cuya distribución se vio dificultada por la falta de transporte causada por los daños en los caminos.

El portavoz de La Moneda (sede del Ejecutivo), Álvaro Elizalde, recordó que tales conductas están sancionadas por el Código Penal y por la ley sobre sismos y catástrofes, y afirmó que los especuladores "serán detenidos y puestos a disposición de la Justicia".

"La autoridad ejercerá todas las facultades que le confiere la ley para proteger a los ciudadanos que han sido afectados por esta catástrofe", afirmó.

La Onemi indicó que envió a las regiones afectadas más de 50 toneladas de cajas de alimentos básicos, agua envasada, frazadas, pañales de bebí, útiles de aseo y colchones, entre otros elementos de ayuda.

En tanto, el Centro Sismológico de la Universidad de Chile indicó que tras el terremoto se produjeron al menos 265 temblores en la zona, de los que 29 han sido perceptibles, dijo a los periodistas Miguel Ortiz, jefe del Centro de Alerta Temprana de la Onemi.

El más potente de esos sismos tuvo una magnitud de 7.6 en la escala de Richter, que llevó a las autoridades a decretar una segunda evacuación masiva en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, frente a la eventualidad de un tsunami.

Esta segunda evacuación afectó a 270.000 personas, que se comparan con las 972.000 evacuadas tras el primero.

Entre los evacuados esta vez estuvo la presidenta Michelle Bachelet, que pernoctaba en un hotel de Arica situado a sólo 40 metros de la playa.

La alarma fue levantada poco tiempo despuís, aunque mucha gente prefirió no volver a sus hogares y permaneció en áreas de seguridad.

Según Ortiz, en la región de Tarapacá, la más afectada por el terremoto, hay habilitados ocho albergues, en los que permanecen 1.313 personas, de las que 1.262 corresponden a Iquique, la capital regional, mientras en la región de Arica y Parinacota hay seis albergues, con una cincuentena de damnificados instalados.

Bachelet, que visitó la localidad de Camarones, al interior de Arica, anunció que el Gobierno unirá las tareas de reconstrucción a un plan de desarrollo regional previsto en su programa.

"Cuando uno enfrenta un desastre hay varias etapas, la primera es la emergencia, la protección de vidas y esa es la etapa en la que todavía estamos", explicó la mandataria a travís de una red regional de radios.

"Si bien es cierto que nadie quisiera que haya más ríplicas, no podemos asegurar que no haya ríplicas fuertes, con consecuencias", dijo Bachelet, que insistió en la necesidad de atender primero la situación contingente para despuís emprender las tareas de reconstrucción.

En la primera etapa se debe asegurar la provisión de los servicios básicos, y que los afectados tengan abrigo y comida, subrayó.

Remarcó además que las decisiones se tomarán en las mismas zonas afectadas. "Los grupos de trabajo se harán aquí, no en Santiago, porque no será desde Santiago que les diremos a los ariqueños quí tendrán quí hacer", sentenció.

La mandataria ya emprendió el regreso a Santiago de Chile.

Fuente: otrosambitos.com.ar