Nerina Diaz Carballo: “Analizar la economía real significa entender que las PyMEs no son números en un Excel”

En un contexto donde la agenda pública suele estar dominada por el riesgo país, la cotización de los dólares financieros y el equilibrio fiscal, la economista Nerina Díaz Carballo hizo un llamado de atención para volver a las bases. Según su visión, el éxito de un plan económico no debe medirse únicamente por variables macroeconómicas, sino por su capacidad de permear en la economía real.

El desfasaje entre el mercado y la calle

Díaz Carballo sostiene que existe una brecha creciente entre la “salud financiera” de las cuentas del Estado y la realidad que atraviesan los comercios y la industria. “Hay que analizar la economía real”, subrayó, haciendo hincapié en que el consumo interno y la capacidad instalada de las fábricas son los termómetros que realmente definen la sostenibilidad social de cualquier proceso de estabilización.

Para la especialista, si bien el ordenamiento de las variables macro es un paso necesario, este debe ir acompañado de incentivos claros para la inversión productiva. La preocupación central radica en que la recesión no se transforme en un rasgo estructural que afecte la creación de empleo genuino.

PyMEs en el centro de la escena

Uno de los puntos clave destacados por Díaz Carballo es el rol de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Al ser las principales generadoras de trabajo en Argentina, son las primeras en sentir el impacto de la caída del poder adquisitivo. El análisis de la economía real implica, según la experta, entender cómo los costos operativos y la falta de crédito blando están asfixiando a sectores que son el motor del interior del país.

Perspectivas

Hacia adelante, el desafío planteado es claro: lograr que la baja de la inflación se traduzca efectivamente en una recuperación del salario real. Para Díaz Carballo, el análisis económico debe recuperar su dimensión humana y territorial, dejando de lado los fríos números de las planillas para observar qué sucede en el mostrador y en la línea de producción.