El economista Horacio Rovelli en Otros Ambitos (Del Plata Rosario 93.5) ofreció un crudo diagnóstico sobre la situación económica de la Argentina, definiendo a la actual administración como un “gobierno rentista”. Según el analista, el modelo impulsado por la Casa Rosada ha dejado de lado cualquier objetivo de desarrollo industrial para centrarse exclusivamente en garantizar la rentabilidad de los sectores más concentrados y el pago de la deuda.
El modelo de la renta sobre el trabajo
Para Rovelli, la lógica que impera hoy en la economía nacional no es la de la inversión productiva, sino la de la especulación. “Estamos frente a un esquema que favorece a quienes viven de la renta: el sector financiero, las empresas energéticas y los exportadores de materias primas sin valor agregado”, explicó.
El economista advirtió que esta política genera una transferencia de ingresos colosal desde los trabajadores y los jubilados hacia las capas más altas de la pirámide económica. Según su visión, este proceso está “vaciando” el mercado interno, lo que deriva en el cierre de comercios y pequeñas empresas.
La crisis de la producción
El punto más crítico de su análisis se centró en la parálisis del sector manufacturero. Rovelli sostiene que el Gobierno enfrenta “graves problemas en la producción” debido a una combinación letal de factores:
Apertura indiscriminada: La facilidad para importar productos terminados compite deslealmente con la industria local.
Costos energéticos: Los tarifazos han vuelto inviables los procesos productivos de las PyMEs.
Falta de crédito: Con tasas orientadas a la contención del dólar y la absorción de pesos, el financiamiento para producir es inexistente.
“Un país que no produce es un país que no tiene futuro para su población”, sentenció Rovelli, agregando que el desempleo y la precarización laboral son las consecuencias directas de haber elegido el camino del rentismo financiero.
Deuda y soberanía
Finalmente, el especialista vinculó este modelo con la necesidad de cumplir con las exigencias de los organismos internacionales de crédito y los fondos de inversión. Según Rovelli, el superávit fiscal del que presume el Gobierno es “ficticio” y se logra “a costa del hambre del pueblo y la destrucción del aparato productivo”.
La advertencia de Rovelli resuena en un clima de creciente tensión social y económica, donde los indicadores de actividad industrial continúan mostrando cifras negativas, confirmando, según sus palabras, que el modelo de “renta” está agotando las capacidades estructurales de la Argentina.

