El ranking de transparencia hizo estallar la bronca empresaria y ahora apuntan directo a Pullaro

El ranking de transparencia institucional que dejó a Rosario y a la provincia de Santa Fe relegadas en la mitad baja de la tabla cayó como una bomba en el empresariado rosarino. Pero esta vez el malestar no quedó únicamente dirigido hacia la Municipalidad: en las últimas horas comenzó a crecer con fuerza un enojo cada vez más visible contra el gobernador Maximiliano Pullaro.
La publicación difundida por Punto Biz, basada en un relevamiento de Ieral y Fundación Mediterránea, expuso falencias en acceso a la información pública, contrataciones, publicación de gastos y mecanismos de control. Y en el círculo rojo local muchos interpretaron el informe como un golpe directo al relato de “modernización y eficiencia” que intenta instalar la Casa Gris.
En reuniones reservadas del Foro Regional Rosario y en conversaciones entre empresarios, desarrolladores y referentes económicos, empezó a repetirse una misma frase: “La transparencia que prometieron nunca apareció”.
El fastidio tiene una explicación política y económica. Varios hombres de negocios que acompañaron el recambio provincial esperando una gestión más profesional hoy sienten que la administración provincial quedó atrapada en la lógica del marketing político mientras siguen sin aparecer reformas estructurales en transparencia, control del gasto y acceso a datos públicos.
“El discurso es moderno, pero las prácticas siguen siendo viejas”, resumió un empresario con llegada directa a sectores del poder provincial.
La situación golpeó especialmente porque muchos integrantes del Foro Regional Rosario habían mantenido durante meses una relación de acompañamiento institucional tanto con Pullaro como con funcionarios de primera línea. Sin embargo, el ranking encendió alarmas internas y abrió discusiones incómodas sobre la distancia entre el relato oficial y los resultados concretos.
En algunos sectores incluso empezó a mencionarse que el gobierno provincial “se encerró políticamente” y dejó de escuchar a parte del entramado productivo que inicialmente respaldó su llegada al poder.
La bronca no se limita solamente a los números del informe. Empresarios también empiezan a cuestionar la falta de apertura de información sobre contrataciones, estructuras políticas y decisiones administrativas mientras el gobierno exige esfuerzos permanentes al sector privado.
Por debajo de la superficie aparece otro dato sensible: varios referentes económicos consideran que Santa Fe perdió una oportunidad histórica de posicionarse como ejemplo nacional de transparencia y eficiencia en plena crisis de credibilidad de la política argentina.
El problema para Pullaro es que el malestar ya no circula solamente en la oposición o en sectores críticos tradicionales. Ahora empezó a filtrarse dentro del mismo ecosistema empresario que hasta hace pocos meses celebraba el cambio de clima político en la provincia.
Y en Rosario todos saben que cuando el círculo rojo empieza a impacientarse, las señales llegan rápido al poder.