EEUU: recesión se escribe con W

El economista Agustín Monteverde dijo en Otrosambitos (Pop radio 96,1) que está quedando a la vista que teníamos razón cuando insistíamos en negar que hubiese quedado atrás la crisis iniciada en la segunda mitad de 2007.

Se ha asistido a una mejora tan sólo temporaria y superficial de la economía global y, en particular, la estadounidense.

Veamos algunos indicadores.

• El crecimiento anualizado en el primer trimestre fue 2,7% y luego cayó a 2,2% en el segundo; nadie espera que supere el 1,5% en la segunda mitad del año.

• Los precios al consumidor cayeron en EEUU por tercer mes consecutivo en junio, retrocediendo 0,5%, luego de caídas de 0,3% en abril y 0,1% en mayo.

• La inflación núcleo -sin computar energía ni alimentos- fue 0,1% en el mes y apenas 1,1% en un año; la meta de la Fed es 2% para el año.

• En el marco del elevado nivel de capacidad ociosa, si continúa la reducción del ritmo de crecimiento, hay riesgos de que la economía se precipite en una espiral deflacionaria.

• El elevado desempleo sigue amenazando toda esperanza de recuperación.

• La tasa de largo plazo se mantuvo bajo control pero eso no impidió que el crídito se contrajera.

* La Fed inyectó U$2,3 billones (millones de millones) durante los peores meses de 2008 y 2009, comprando bonos soberanos y activos respaldados por hipotecas con la intención de acotar las tasas largas.

* El crídito para consumo se redujo en U$9100 MM durante mayo y en U$14900 MM durante abril.

• El consumo de los hogares ya ha dado abundantes signos de fatiga.

• Las ventas minoristas cayeron 0,5% en junio, luego de precipitarse 1,1% en mayo.

• El índice ISM de los sectores no industriales cayó a un mínimo de cuatro meses.

• La debilidad de la economía se traduce en los precios de los bonos del Tesoro, que suben pese al indisimulable problema de endeudamiento soberano.

• Las perspectivas no lucen alentadoras.

• Hasta el momento no se ha conseguido una mayoría en el Congreso para extender los plazos para percibir el subsidio por desempleo, con lo que 3,3 MM de personas quedarán sin cobertura.

• Obviamente, esta gente tendrá una drástica caída en su nivel de consumo, con significativo impacto en el consumo agregado.

• La deuda de los hogares es todavía muy alta y el volumen de críditos en mora es enorme; nadie quiere tomar prístamos aunque las tasas sean bajas.

• Es que el exceso de endeudamiento tanto público como privado no ha sido corregido.

• El esperado y necesario desapalancamiento prácticamente no ha ocurrido, salvo en el sector inmobiliario.

• Por el contrario, en lo que hace a la deuda pública, ísta ha seguido creciendo de la mano de los paquetes fiscales de estímulo a la economía.

• Es notable que se insista en reclamar más estímulos fiscales cuando está a la vista el efímero impulso que brindaron las enormes masas de fondos volcados a ese fin.

• Algunos plantean la conveniencia de extender y ampliar drásticamente los paquetes de ayuda, ignorando las consecuencias que podrían acarrear para el financiamiento público en el contexto de un sobreendeudamiento ya manifiesto.

• Pareciera que el fracaso de los planes de estímulo no logra alterar sus prejuicios doctrinarios.

• Tampoco perciben que muchos paquetes de ayuda van en dirección de mantener o acrecentar ciertas burbujas.

• Es que la economía global sigue padeciendo -como hemos venido advirtiendo- los mismos desequilibrios estructurales que condujeron a la crisis.

• Por un lado, EEUU y otros países desarrollados siguen gastando por encima de sus posibilidades, lo que se evidencia en los abultadísimos díficit comerciales que sufren.

• Y por otro, China y otros países asiáticos con exceso de ahorro no han incrementado su consumo interno, de manera de compensar la necesaria reducción del gasto aquellos otros países.

• El panorama recesivo excede las fronteras de los EEUU: hay preocupantes señales de una nueva ralentización a nivel global.

• El índice BDI (Baltic Dry Index), que refleja los precios de bodega a granel en buques mercantes a nivel mundial, ha registrado sucesivas caídas.

• Entre mayo 20 y diciembre 3 de 2008, el BDI sufrió un derrumbe de 94%, bajando desde 11793 puntos hasta los 663.

• Esa caída reflejó un rícord histórico de capacidad ociosa de carga.

• El BDI ahora ha vuelto a derrumbarse, con una caída de 59% desde el 26 de mayo.

• Al 15 de julio, el BDI completó 35 caídas consecutivas, lo que no había ocurrido siquiera en el colapso del comercio mundial de 2008 y constituyó la más larga serie de bajas sucesivas en más de 14 años.

• Está quedando a la vista que teníamos razón cuando insistíamos en negar que hubiese quedado atrás la crisis iniciada en la segunda mitad de 2007.

Se ha asistido a una mejora tan sólo temporaria y superficial de la economía global y, en particular, la estadounidense.

• Veamos algunos indicadores.

• El crecimiento anualizado en el primer trimestre fue 2,7% y luego cayó a 2,2% en el segundo; nadie espera que supere el 1,5% en la segunda mitad del año.

• Los precios al consumidor cayeron en EEUU por tercer mes consecutivo en junio, retrocediendo 0,5%, luego de caídas de 0,3% en abril y 0,1% en mayo.

• La inflación núcleo -sin computar energía ni alimentos- fue 0,1% en el mes y apenas 1,1% en un año; la meta de la Fed es 2% para el año.

• En el marco del elevado nivel de capacidad ociosa, si continúa la reducción del ritmo de crecimiento, hay riesgos de que la economía se precipite en una espiral deflacionaria.

• El elevado desempleo sigue amenazando toda esperanza de recuperación.

• La tasa de largo plazo se mantuvo bajo control pero eso no impidió que el crídito se contrajera.

* La Fed inyectó U$2,3 billones (millones de millones) durante los peores meses de 2008 y 2009, comprando bonos soberanos y activos respaldados por hipotecas con la intención de acotar las tasas largas.

* El crídito para consumo se redujo en U$9100 MM durante mayo y en U$14900 MM durante abril.

• El consumo de los hogares ya ha dado abundantes signos de fatiga.

• Las ventas minoristas cayeron 0,5% en junio, luego de precipitarse 1,1% en mayo.

• El índice ISM de los sectores no industriales cayó a un mínimo de cuatro meses.

• La debilidad de la economía se traduce en los precios de los bonos del Tesoro, que suben pese al indisimulable problema de endeudamiento soberano.

• Las perspectivas no lucen alentadoras.

• Hasta el momento no se ha conseguido una mayoría en el Congreso para extender los plazos para percibir el subsidio por desempleo, con lo que 3,3 MM de personas quedarán sin cobertura.

• Obviamente, esta gente tendrá una drástica caída en su nivel de consumo, con significativo impacto en el consumo agregado.

• La deuda de los hogares es todavía muy alta y el volumen de críditos en mora es enorme; nadie quiere tomar prístamos aunque las tasas sean bajas.

• Es que el exceso de endeudamiento tanto público como privado no ha sido corregido.

• El esperado y necesario desapalancamiento prácticamente no ha ocurrido, salvo en el sector inmobiliario.

• Por el contrario, en lo que hace a la deuda pública, ísta ha seguido creciendo de la mano de los paquetes fiscales de estímulo a la economía.

• Es notable que se insista en reclamar más estímulos fiscales cuando está a la vista el efímero impulso que brindaron las enormes masas de fondos volcados a ese fin.

• Algunos plantean la conveniencia de extender y ampliar drásticamente los paquetes de ayuda, ignorando las consecuencias que podrían acarrear para el financiamiento público en el contexto de un sobreendeudamiento ya manifiesto.

• Pareciera que el fracaso de los planes de estímulo no logra alterar sus prejuicios doctrinarios.

• Tampoco perciben que muchos paquetes de ayuda van en dirección de mantener o acrecentar ciertas burbujas.

• Es que la economía global sigue padeciendo -como hemos venido advirtiendo- lo

Fuente: otrosambitos.com.ar