El Gobierno nacional dispuso una nueva postergación de los aumentos pendientes en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una decisión que busca moderar el traslado a precios en surtidores y sostener el proceso de desaceleración de la inflación.
Así, el Gobierno intenta que la suba del precio del petróleo, que por la guerra en Medio Oriente aún se mantiene en niveles cercanos a los u$s100 por barril, no impacte de lleno sobre los automovilistas, pero especialmente sobre los costos de transporte que luego son trasladados a los bolsillos de los consumidores.

